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Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar había una pareja de ratones. Ellos estaban muy enamorados.
Pero el padre de la
ratoncita era un ratón muy terco y todos los días se
decía: "Tengo que casar a mi hija con el más fuerte del
mundo, es decir, ¡con el Sol!"
Los novios estaban desalentados y muy tristes.
En ese momento
pasaba una ratona vieja que al darse cuenta del desaliento de la
pareja, se paró y preguntó: "¿Qué les pasa?"
El ratón le contó acerca del padre de la ratoncita.
La ratona vieja oyó la historia y les dijo: "Voy a conversar con su padre" y se fue en su búsqueda.
En eso
encontró al padre, se le acercó y le preguntó:
"¿De veras el sol es el más fuerte del mundo? Pero el sol
se oculta tras las nubes."
El padre le dijo: "¡Es verdad! ¡Entonces tengo que casar a mi hija con una nube!"
La ratona vieja le dijo: "Pero las nubes pasan llevadas por el viento."
El padre le preguntó: "¿El viento es el más fuerte del mundo?
La ratona contestó: "No. Ni siquiera un viento fuerte puede pasar una pared de la forma en que nosotros la horadamos."
El padre
exclamó: "Entonces, ¡nosotros somos los más fuertes
del mundo! ¡Tengo que casar a mi hija con el ratón
más fuerte entre todos los jóvenes!"
Y empezó una competición de fuerza entre todos los jóvenes.
De
todas maneras el joven ratón quería casarse con la
ratoncita y se enfrentó al más fuerte de los ratones.
Era imposible que él pudiera ganar pero no quería renunciar al amor de la ratoncita.
Se
lanzó contra el enemigo muchas veces, hasta que el adversario se
dió por vencido y dijo: "No puedo vencer a su fuerza de
voluntad. Es increíble."
El padre dijo al
enamorado de su hija: "¡Cásate con mi hija.! ¡Una
resolución firme es lo más fuerte del mundo!"
Los novios se pusieron muy contentos y vivieron felices para siempre.
¡Y colorín colorado
este cuento se ha acabado!.


uy ...
cuanta violencia
jajajajaja
:-)
que bonitos son los cuentos. todos tienen finales felices!! y lo mucho que nos enseñan. saluditos!! :-D